sábado, 29 de marzo de 2014

RECETA SALMOREJO CORDOBÉS Y TORTILLA ESPAÑOLA



















Hoy nuestra amiga Elena nos presenta este festival alimenticio, te decimos lo que necesitas!

150 ml de Aceite de Oliva virgen extra
1 Kg. de tomates rojos bien maduros.
200 grs. de pan de Telera (pan redondo) o si no encontráis pan de trigo blanco (mejor que tenga un día o dos) – del que utilizaremos solo la miga.
1 diente de ajo (la cantidad de ajo al gusto, mucha gente le añade sólo medio)
10 grs. de Sal

Preparación:

1.          Le hacemos un corte transversal al pan de telera y le sacamos la miga: ésta es lo único que utilizaremos para el salmorejo. La pellizcamos a trocitos y la ponemos en un bol.
2.         Pelamos los tomates (mucha gente los cuece un poco para que sea mas sencillo pelarlos, pero yo creo que la cocción disminuye su sabor), le quitamos la pulpa y las pepitas y cortados a trozos, los añadimos al bol.

(es importante realizar los pasos por este orden, así el jugo del tomate va empapando el pan y todo va adquiriendo su sabor)

3.          Añadimos el medio (o entero) diente de ajo. (Truco para que no repita el ajo es quitarle el tallo verde de dentro)
4.         Añadimos el aceite (150ml es aproximadamente medio vaso de agua). IMPORTANTE: El aceite debe der virgen extra.
5.         Añadimos la sal
6.         Lo revolvemos todo con una pala o la mano (lávatelas antes, porfa) y dejamos unos minutos que todo vaya cogiendo el sabor.
7.          Batidora a la máxima potencia, y mucha paciencia.
8.         La consistencia es a gusto del consumidor. Cuando queda muy espeso, prueba a añadir medio vaso de agua con una cucharita de aceite y una piza de sal disuelta, y la vas añadiendo poco a poco hasta que adquiera la consistencia deseada. Si por el contrario, queda muy líquido, añádele miga de pan. Si no te ha sobrado, ¡no te preocupes! Un poco de corteza no va a arruinar el sabor.

¡A disfrutar de un buen salmorejo cordobés! Si tienes invitados en casa, quedarás como un rey/reina si lo sirves en pequeños bols individuales y al lado pones un poco de jamón serrano a dados, huevo duro picado y picatostes para que ellos lo añadan al gusto.
También está buenísimo si lo pones en tartaletas y lo decoras con el jamón y el huevo: ¡pequeños bocaditos de placer!


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Todo el mundo (de pirineos para abajo, se entiende) sabe hacer una buena tortilla española, pero aquí te damos a conocer los trucos para que quede realmente jugosa y exquisita.

Necesitamos: (para 3-4 personas que vengan con hambre)

1.          5 patatas medianas (como tu puño más o menos, a no ser q seas Hulk, en ese caso, 3 patatas serían suficientes – si eres pulgarcito, 7)
2.         6 huevos gordos (¡de granja ecológica por favor! ¿has visto lo que le hacen a los pobres pollos?)
3.          500 ml de aceite para freír (mamá fríe con aceite de oliva, lo sabemos, pero nuestra economía es un poco más limitada –sólo un poco)
4.         SAL
5.         Una buena sartén antiadherente
6.         Una tapa de sartén con mango en el medio si no queremos morir del estrés al darle la vuelta. Sólo es un consejo: a los más habilidosos les bastará con un plato: os habla la de los sudores fríos.

Preparación:

1.          Pelamos y cortamos las patatas a lascas.
2.         Las dejamos en un recipiente con agua con sal una media hora.
3.          Ponemos a calentar el aceite mientras escurrimos bien las patatas. (ATENCIÓN: Asegúrate de que las escurres como si fuera tu vida en ello, pues con el aceite caliente aquello se vuelve loco y no queremos accidentes domésticos). Añade sal a las patatas secas y revuélvelas antes de echarlas a freír.
4.         Mientras se fríen, ve batiendo los huevos en un recipiente grande (aplícate, que no quede ningún trazo de clara transparente y que salga espumita de la batida de huevo)
5.         Cuando las patatas estén fritas y doraditas (para ello las has tenido que verter en el aceite cuando éste está MUY caliente) ,las retiras con una pala quitando la mayor cantidad de aceite que puedas y las pones en un recipiente con servilletas de papel de cocina (de círculos súper absorbentes) para que no quede la tortilla demasiado aceitosa.
6.         Prueba las patatas de sal. Si están bien de sal, un pellizco de sal por yema de huevo es suficiente.
7.          Añades las patatas al huevo, añades un chorreoncito de leche y dejas reposar para que la patata se empape del huevo, el huevo de la patata y se enamoren perdidamente para crear la tortilla PERFECTA.
La leche es un truco de abuela para que la tortilla quede clarita sin que sepa a crudo. Si te gusta la tortilla modalidad ladrillo: pasa de la leche.
8.         En la misma sartén en la que has freído las patatas, quitas el aceite para freír (consérvalo para reciclar, en este blog estamos con el medio ambiente), limpias la sartén con una servilleta de papel, y añades un chorreón de aceite de oliva virgen. Dejas calentar el aceite a fuego medio
9.         Cuando el aceite está caliente, añades la mezcla de patatas y huevo. Es importante que el aceite no esté demasiado caliente para que la tortilla no se queme por fuera, y se haga por dentro. Truco: PACIENCIA. Y ya está.
10.    Momento crítico: Cuando la mezcla vaya oliendo a tortillita rica y puedas meter la pala entre la mezcla y la sartén quedando ésta limpia, incluso le puedas dar vueltas a la mezcla: ES EL MOMENTO DE DARLE LA VUELTA.
11.     DECISIÓN: Tapas la sartén con la tapa, valga la redundancia, giro  de 180 grados, retiras la sartén y la pones en su posición inicial sobre el fuego.
12.    Deslizas la tortilla (que tendrás sobre la tapa en la otra mano haciendo malabares) sobre la sartén, para que se haga por los dos lados (esto es de cajón de madera).
13.     Tres o cuatro minutos más. Lista para servir.

14.    Te puedes sentar, abanicar, respirar hondo, y disfrutar de tu maravillosa tortilla:  hacerla es la mili del siglo XXI.

Elena

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